jueves, 11 de agosto de 2011

EL DESCARO DE LA COMISIÓN DE ABSOLUCIONES


Las fuertes criticas que desde siempre han llovido sobre la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes por su ineficacia e ineficiencia, sumadas al ridículo hecho por los integrantes de este cuasi-organismo legislativo durante el hasta ahora frustrado “juicio” al expresidente Álvaro Uribe, y que terminó con los ecos que reclamaban la eliminación de esta inútil instancia, no fueron excusa para qué, como era de esperarse, el presidente de esta comisión, Germán Blanco Álvarez, lanzara el anzuelo al río revuelto por la reforma a la justicia que enfrentó al Gobierno y las Cortes.
No era para menos, esta era la oportunidad que no podía desperdiciarse. Me imagino a los integrantes de la Honorable Comisión sobándose las manos cuando vieron servido en bandeja de plata la torda de las reformas judiciales, para empezar a pedir su respectiva cuota de poder, todo claro sustentado en el argumento de hacer más fuerte esa instancia.
Fue así como del sombrero sacaron las mil y una propuestas, por no llamarlas fanfarronadas, con qué moral, con qué autoridad. Fue así como una de las propuestas habla de facultades para poder detener al Presidente de la República que esté en ejercicio en caso de ser encontrado en flagrancia cometiendo un delito. En qué cabeza creer que un presidente va a ser cogido con las manos en la masa, por Dios, más aún, cuantas investigaciones tiene esa comisión sin que ninguna se haya resuelto o siquiera avanzado hacia un sentido claro que pretenda dar con la verdad política que les fue encomendada, y digo política porque obvio no es judicial, como lo quisieron hacer ver el día en que frente al expresidente Uribe remedaron a los jueces de la República de la manera más aberrante posible, mientras las partes del proceso manejaban la diligencia al mejor estilo de un show.
Pero el descaro de estos padres de la patria no termina en las ganas de detener a un presidente en ejercicio, no. De manera descarada el presidente de la Comisión en sus declaraciones al explicar su absurda propuesta le pasó una cuenta de cobro a la Corte Suprema, para tratar de explicarse “la idea es que el juzgamiento de una persona sea, como lo hacen hoy a los congresistas, con detención mientras se investiga… ah?
Pero el mensaje de presión indebida va más allá. El proyecto de ley contempla que así como se detiene a los congresistas cuando son investigados por la Corte Suprema, propone que los presidentes, los fiscales y óigase bien… los magistrados de las altas cortes también puedan ser privados de su libertad mientras avanzan las indagaciones. Esto no es acaso un ojo por ojo, no será que al redactar este aparte se tuvo en cuenta los más de 150 parlamentarios que se han visto comprometidos en procesos por presuntos nexos con grupos armados ilegales?
Y como si esto no bastara, también quiere que les den el privilegio de investigar al Vicepresidente, al Procurador, quien como la Corte Suprema, también los investiga y los sanciona; aunque disciplinariamente (Piedad Córdoba fue sancionada con 18 años de inhabilidad), al Contralor y Defensor del Pueblo y a los magistrados del Consejo Electoral. Funcionarios a quienes por demás eligen. No les basta con la burocracia al momento de elegirlos, sino que además quieren mantenerlos chantajeados con una eventual investigación o una detención en caso tal… Descaro…?, no que va.
Qué maldición llegó al Congreso de la República, por Dios, cuantos años hemos retrocedido con este tipo de propuestas pues a la impunidad…, digo, inmunidad parlamentaria que impulsa el excelentísimo Juan Manuel Corzo, presidente del Congreso se suman estas mofas de Germán Blanco y su séquito de pseudo-legisladores quienes queriendo remedar la doble instancia para juzgar a los congresistas en la Corte, se atreven a proponer una doble instancia para los aforados que investiga la ‘comisión de absoluciones’ ubicándose ella como primera instancia de un fallo y al Senado como segunda.
Qué tristeza, los pájaros disparándole a las escopetas. Esos son los congresistas que nos merecemos… ¡que viva Colombia!